Cinco para bailar borrachos (Lado A)

Un público ebrio, para un musicalizador, es una audiencia cautiva: con algo de astucia, se puede hacer lo que desea con ellos. En muchos eventos (tradicionales y no tanto), el momento en que todos ya están bebidos es completamente desaprovechado por el dj. De acuerdo con los gustos, pueden llegar a sonar piezas clásicas de cumbia, de rock nacional, un carnaval carioca, o el house más insípido que exista. Es la pérdida de una gran oportunidad: por lo general, cuando asiste a una fiesta, mucha gente está dispuesta de antemano a este tipo de selecciones sin necesidad de estar alcoholizada. Por supuesto que hablamos de una embriaguez elegante, que quede claro.

Cuando el ánimo se encuentra así de abierto, ¿por qué no aprovecharse de ellos y hacerlos bailar canciones extraordinarias, completamente desconocidas, fuera de lo común, oscuras, que inviten al exorcismo? Después de todo, cuando alguien bebe de más, está buscando escabullirse de este mundo vulgar, emborracharse con sus propias sensaciones y, por qué no, hacer catársis. 

La siguiente es una posible selección.


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