Dra. Melómana (55): Lavar los platos




Los platos se lavan en soledad. Es lo más conveniente para todos. Con la repetición del fregado, la mente irá limpiando también sus propias imágenes ordinarias, todo lo que el día ensució. Cuando el cuerpo automatice el movimiento, la concentración se posará en el brillo de una copa, en el sonido del agua al correr, en la temperatura acariciando nuestras manos. Los restos comenzarán a diluirse y entonces, sobre nuestra piel y músculos, sobre nuestras caderas y pesadas piernas, sobre el pelo y las uñas, la música irá penetrando y también nos limpiará un poco. 




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