¿Bailás? Vol. 18: Bailar haciendo mímica frente al espejo




Bailar mirándonos al espejo, porque es la única manera de aprender nuestras gracias. Bailar y empañar el vidrio con tanta energía. Bailar haciendo mímica, para fingir que interpretamos a los demás. Bailar para interpelarnos a nosotros mismos. Bailar y observar cómo se mueven los labios con la vehemencia exagerada que en otras situaciones no expresamos. Bailar desnudos y despojarnos de la vergüenza de dar algunos pasos desmañados. Bailar y reírse de la torpeza en la cara. Bailar para sentir que otro nos copia. Bailar aunque estemos solos con nuestro cuerpo y nuestra imagen, pero bailar, siempre bailar.


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